Some chairs are just for sitting on. And then there's one that can make you look tiny, or turn the person next to you into a giant.
Hay sillas que solo sirven para sentarse. Y hay una que puede hacerte parecer diminuto o convertir a la persona que tienes al lado en un gigante.
Es la silla de Beuchet, una ilusión óptica basada en la perspectiva que demuestra algo sorprendente: nuestro cerebro no calcula el tamaño de los objetos de forma aislada. Utiliza la distancia, el contexto y todo lo que los rodea para decidir qué estamos viendo.
Por eso dos personas de una altura parecida pueden aparecer en una fotografía con tamaños completamente distintos.
Y no, nadie ha encogido.
¿Qué es la silla de Beuchet?
La silla de Beuchet es una ilusión de perspectiva forzada creada por el psicólogo francés Jean Beuchet en 1963 para estudiar cómo interpretamos el tamaño y la distancia.
A primera vista parece una silla normal. En realidad, está formada por elementos separados situados a diferentes distancias del observador.
Desde el punto correcto, esas piezas encajan visualmente y nuestro cerebro las interpreta como un único objeto.
Ahí empieza el engaño.
Una persona situada más lejos parece estar sentada en una silla que nuestro cerebro cree mucho más cercana. Como consecuencia, la interpreta como extraordinariamente pequeña frente a otra persona colocada en primer plano.
¿Cómo funciona la ilusión de la silla de Beuchet?
El efecto combina principalmente tres elementos: perspectiva forzada, percepción de profundidad y tamaño aparente.
Cuando miramos una escena, el cerebro utiliza distintas pistas para calcular a qué distancia se encuentra cada objeto. Una de ellas es comparar su tamaño con elementos conocidos.
Y pocas cosas nos resultan tan familiares como una silla.
Si las distintas partes de la silla están perfectamente alineadas desde un punto concreto, nuestro cerebro asume que forman un único objeto y que se encuentran a la misma distancia.
Pero no es así.
La persona que parece diminuta está en realidad bastante más lejos.
La fotografía intensifica todavía más el efecto porque la cámara registra la escena desde un único punto de vista y elimina muchas de las pistas de profundidad que obtenemos cuando nos movemos o utilizamos los dos ojos.
Por eso basta con apartarse del punto correcto para que el truco empiece a desmontarse.
¿Por qué nuestro cerebro cae en el engaño?
Porque normalmente funciona.
Nuestro sistema visual necesita interpretar rápidamente un mundo tridimensional utilizando la información que llega a los ojos. Para hacerlo emplea reglas aprendidas durante toda la vida.
Una de ellas es la constancia de tamaño: aunque una persona situada lejos proyecte una imagen más pequeña sobre nuestra retina, sabemos que no ha encogido.
La silla de Beuchet manipula precisamente esas referencias.
El cerebro recibe información contradictoria sobre la distancia y el tamaño y termina construyendo la interpretación que considera más lógica: una silla normal con una persona increíblemente pequeña sobre ella.
La ilusión no cambia el tamaño de nadie.
Cambia las pistas que utiliza nuestro cerebro para calcularlo.
Una ilusión que también utilizan el cine y la fotografía
La perspectiva forzada no pertenece solo a los museos de ilusiones.
El mismo principio se utiliza desde hace décadas en fotografía, cine, televisión, publicidad y escenografía para modificar el tamaño aparente de personas y objetos sin necesidad de cambiar su tamaño real.
Una persona situada muy cerca de la cámara puede parecer enorme frente a otra colocada más lejos. Las maquetas pueden parecer edificios reales y un decorado pequeño puede convertirse en un escenario mucho mayor si se controla correctamente el punto de vista.
También encontramos principios similares en arquitectura y diseño de espacios, donde la perspectiva, las proporciones y las líneas visuales pueden hacer que una estancia parezca más profunda, alta o amplia.
La silla de Beuchet permite experimentar ese fenómeno de una manera especialmente sencilla: basta cambiar de posición para comprobar cómo cambia también nuestra percepción.
La foto que todo el mundo quiere probar
En el Museo de las Ilusiones de Madrid, la silla de Beuchet convierte al visitante en parte del experimento.
Una persona ocupa una posición y otra se coloca en la zona opuesta. La cámara hace el resto.
En la pantalla aparece algo imposible: un gigante junto a una persona diminuta.
Por eso es una de esas instalaciones interactivas que se entienden mucho mejor participando que simplemente observándolas.
Y no es la única experiencia donde el punto de vista cambia completamente lo que vemos.
- En el Cuarto Invertido, la posición de la cámara puede hacer que parezca que caminas por el techo.
- En el Túnel del Vórtice, en cambio, ocurre algo diferente: el entorno gira mientras el suelo permanece estable y la información visual entra en conflicto con lo que siente el cuerpo.
Tres experiencias distintas con algo en común: demostrar que ver y comprender lo que vemos no siempre son exactamente lo mismo.
¿Dónde se puede ver la silla de Beuchet en Madrid?
Puedes experimentar la silla de Beuchet en el Museo de las Ilusiones de Madrid, junto a otras ilusiones ópticas e instalaciones basadas en la perspectiva, los reflejos, el movimiento y la percepción.
Es una experiencia especialmente divertida para quienes buscan
planes con niños en Madrid, pero también funciona como plan con amigos, en pareja o simplemente para cualquiera que disfrute descubriendo por qué sus propios ojos pueden engañarle.
Si después quieres seguir poniendo a prueba tu percepción, puedes descubrir otros
efectos visuales que parecen magia.
La próxima vez que veas la foto, fíjate en algo
Probablemente lo primero que llame tu atención sea la diferencia de tamaño entre las dos personas.
Pero lo realmente interesante está detrás.
La silla de Beuchet demuestra que nuestro cerebro no se limita a registrar lo que tiene delante: interpreta, compara y completa constantemente la información que recibe.